Somos Alejo y Nicolás.
Hermanos. Emprendedores. Y bastante obsesivos con comer bien.
MIT Jerky nació de una idea simple:
si el hambre es real, la comida también debería serlo.
No queríamos otro snack más.
Queríamos algo que bancara el cuerpo, acompañara el día y no prometiera lo que no cumple.
Acá no hay atajos.
Cada lote de jerky lleva 4 días de trabajo real antes de llegar a tus manos.
Arranca con una selección puntillosa de carne premium, sigue con el marinado justo, el corte preciso y una deshidratación lenta hasta lograr la textura, humedad y sabor que buscamos. Ni más, ni menos.
Usamos solo piezas seleccionadas y un blend fino de especias frescas.
No para impresionar en la etiqueta, sino para que el primer mordisco hable solo.
Cada paquete tiene proteína de verdad, práctica y rendidora.
Pensada para entrenar, laburar, viajar o simplemente cuando el hambre aparece y no querés darle vueltas.
Ponemos el corazón en lo que hacemos porque creemos en esto.
Y porque comer bien no debería ser una excepción, sino una costumbre.
No vendemos magia.
Hacemos jerky.
Y esperamos que esta sea una relación larga.
De esas que sí valen la pena.

